Fuerte disminución de la mortalidad materna.

Fuerte disminución de la mortalidad materna.

El objetivo de derrotar la mortalidad materna para 2030 está lejos de alcanzarse
La tasa de mortalidad materna ha disminuido significativamente en los últimos años. En 1990, alrededor de 532,000 madres murieron durante el parto o poco después, en comparación con alrededor de 303,000 mujeres el año pasado. Esto corresponde a una tasa estimada de mortalidad materna de 216 casos por cada 100.000 nacidos vivos. A modo de comparación, la cifra en 1990 era de 330 casos al año. La mortalidad materna significa que una madre muere durante el parto o un máximo de seis semanas después.

Dr. Flavia Bustreo, Directora General Adjunta de Salud de la Familia, la Mujer y el Niño de la Organización Mundial de la Salud (OMS) dijo que en los últimos 25 años, el riesgo de que las mujeres mueran durante o poco después del nacimiento se ha reducido casi a la mitad. Esto se ve como un gran progreso, pero está lejos de ser suficiente. En un estudio actual de la OMS, se calculó virtualmente que sería posible evitar casi por completo estas muertes para 2030, explicó el médico en un comunicado.

La mortalidad materna difícilmente se reducirá en algunos países en quince años.
Pero lograr el objetivo de reducir drásticamente la mortalidad materna aún requiere mucho esfuerzo, enfatiza el Dr. Babatunde Osotimehin, Director Ejecutivo del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA). Hay muchos países con una alta tasa de mortalidad materna que progresará poco en los próximos quince años, advirtió el médico. Hay una necesidad urgente de aumentar el número de parteras y otros profesionales de la salud disponibles en dichos países, dijo Osotimehin.

Las madres deben estar protegidas a nivel mundial a través de servicios de salud de alta calidad.
Garantizar el acceso a servicios de salud de alta calidad durante el embarazo y el parto ayuda a salvar vidas. Las medidas de salud esenciales incluyen, por ejemplo, que se preste más atención a la higiene, porque esta es la única forma de reducir el riesgo de infección. Inyectar oxitocina inmediatamente después del nacimiento podría ayudar a reducir el riesgo de sangrado grave, informan los expertos. Según los investigadores del estudio, una identificación y un manejo más rápidos del sangrado severo podrían tener el efecto de reducir en gran medida las enfermedades potencialmente fatales, como la hipertensión en el embarazo.

Solo nueve países logran el objetivo planificado
A pesar de una mejora global general en la mortalidad materna, solo nueve países lograron el objetivo de reducir la mortalidad materna en un 75 por ciento durante o poco después del nacimiento en 2015. Estos países incluyen Bután, Cabo Verde, Camboya, Irán, Laos, Maldivas, Mongolia, Ruanda y Timor-Leste. A pesar de la fuerte caída en algunos de estos países, la tasa de mortalidad materna todavía está muy por encima del promedio mundial, dijo en un comunicado el subdirector ejecutivo de la agencia infantil UNICEF Geeta Rao Gupta.

Para garantizar la supervivencia de las madres, las mujeres y las niñas en particular deben estar mejor informadas sobre el tema. La educación continua proporciona a las mujeres el conocimiento que necesitan para cuestionar las prácticas tradicionales que pueden suponer un riesgo para la salud maternoinfantil. Alrededor del 99 por ciento de todos los casos de mortalidad materna ocurrieron en países en desarrollo en 2015. La mayor mejora en todas las regiones se observó en el este de Asia. Allí, la tasa de mortalidad materna se redujo de alrededor de 95 muertes a 27 muertes por cada 100,000 nacidos vivos. Esto corresponde a una reducción del 72 por ciento. En las regiones más desarrolladas, en comparación, la mortalidad materna disminuyó en un 48 por ciento, de 32 muertes a 12 casos por cada 100,000 nacidos vivos.

Nueva estrategia en la lucha contra la mortalidad materna.
El Secretario General de las Naciones Unidas lanzó una nueva estrategia global para la salud de la mujer, el niño y el adolescente en septiembre de 2015. El objetivo es reducir la mortalidad materna a menos de 70 muertes por cada 100,000 nacidos vivos en todo el mundo. Para lograr el ambicioso objetivo global, la reducción de muertes durante o poco después del nacimiento debe ser más del triple cada año. Esto correspondería a una reducción del 7,5 por ciento anual. Sin embargo, entre 1990 y 2015, la reducción anual fue de solo alrededor del 2.3 por ciento. La estrategia subraya, entre otras cosas, la necesidad de fortalecer los sistemas de salud en general. Se debe fomentar la cooperación entre los diferentes sectores y mejorar la calidad de la atención y el tratamiento. La estrategia enfatiza que la atención especial es imprescindible, particularmente en el caso de crisis humanitarias. La tasa de mortalidad materna está fuertemente influenciada por tales circunstancias.

Se necesita mucho más trabajo
Los resultados del estudio muestran que la mortalidad materna mundial ha disminuido enormemente en los últimos años. La recopilación de datos de muchos países diferentes arrojó resultados buenos y precisos. La reducción mundial de la mortalidad materna podría entonces determinarse en números a partir de estos valores. Los expertos creen que la revisión de la mortalidad materna debe desarrollarse más para comprender dónde, por qué y cuándo mueren las madres. Esta es la única forma de determinar qué se debe hacer exactamente para prevenir muertes similares. Queda mucho por hacer para desarrollar sistemas globales y precisos de registro civil y vital que cubran todos los nacimientos, muertes y causas de muerte. (como)

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Vídeo: Porque la muerte materna se puede evitar..